El modelo cooperativo existe desde 1844, cuando en Europa surge como una asociación de personas que se unen para satisfacer necesidades comunes, ya sean estas económicas, sociales o culturales, mediante una empresa en la que todos son dueños y se gestiona colectivamente.

Hoy, en medio de una pandemia que ha hundido a la economía mundial en la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial, donde no sólo la generación de puestos de trabajo y el mercado financiero han caído, sino que existe problemas directos en la producción mundial, y donde conceptos como “seguridad alimentaria” han vuelto a la palestra; el modelo cooperativo resurge como una respuesta a las nuevas y futuras necesidades globales.

Además nuestro país está experimentando procesos sociales y políticos que requerirán plantear una economía más participativa, horizontal, transparente y colaborativa; que potencie a las regiones y a las economías locales, y sea un modelo con alta reputación empresarial y social.

Ante este escenario, desde la Asociación de Cooperativas del Sur, proponemos una “Economía Cooperativa” para estos nuevos tiempos. Según la última actualización de la base de datos del DAES, en Chile existen 3.631 cooperativas activas, con un total de más de 2 millones de socios (sin contar sus grupos familiares); cooperativas que están presentes en las 16 regiones del país y en sus 345 comunas. Y en el mundo, más de 1.200 millones de personas son socios de una cooperativa, estando presentes en todos los sectores de la economía global.

Esta “Economía Cooperativa” permitiría aumentar la asociatividad entre los pequeños emprendedores, bajo un modelo altamente legitimado, para buscar volumen y valor agregado a su producción. Creemos firmemente que es la asociatividad el camino para lograr el desarrollo de nuestro país, modelo que además le da estabilidad económica, financiera y política a los países. Las cooperativas son altamente resilientes a las crisis económicas, y no concentran capitales, sino que estos son reinvertidos en las mismas cooperativas para entregar un mejor servicio, o seguir creciendo junto a los socios.

Nuestras cooperativas socias Cooprel, Colun, Torrencial Lechero, CREO, Cooprinsem, Bansur, Copelec, Car Ñuble, Crell y Libercoop, son un claro ejemplo de lo que se puede lograr en asociatividad, y estamos ciertos de que el cooperativismo es la respuesta para los duros momentos actuales, que necesitan de la mayor colaboración posible entre el sector público y el privado.

Queremos llevar el mensaje de la asociatividad sobre todo a las generaciones más jóvenes. Creemos que mediante la educación cooperativa, pueden aprender de un modelo que hoy es aplicable para cualquier startup, ya sea digital, cultura, o de cualquier rubro existente. Además, es un modelo en línea al pensamiento de los nuevos emprendedores nacionales, que buscan crear empresas más participativas, orgánicas en su estructura, y con potencial de crecimiento.

Así también, mediante nuestros convenios y alianzas con entidades tales como la Universidad de Los Lagos e Inacap, estaremos desarrollando durante todo el año diversas iniciativas destinadas a promover el cooperativismo en las aulas y los jóvenes, tales como la cátedra cooperativa de la ULagos, el próximo Diploma Cooperativo (de la misma casa de estudio); o el apoyo directo o a través de seminarios que hemos realizado para cooperativas de jóvenes y de sectores rurales; entre otras acciones.

A su vez, trabajaremos fuertemente durante el 2021, junto a la Asociación Nacional de Cooperativas, entidad gremial de la cual somos parte, y que agrupa a la gran mayoría de las cooperativas en Chile. Las cooperativas juntas hoy somos fuertes, y queremos ser parte de la reactivación económica nacional. Y por supuesto, hacemos un llamado a preferir a las cooperativas en todo nuestro territorio nacional, ya que son empresas chilenas, de chilenos, y que aportan con sus operaciones al desarrollo de los territorios y de sus comunidades.